Respetable Sr. Giammattei, 


El motivo de la presente es compartir con usted y su equipo nuestra muy humilde lectura del desafío que enfrentará su gobierno a partir del 14 de enero próximo. Es también nuestro propósito prevenirle a ustedes y a los guatemaltecos de los acontecimientos muy probables durante su gestión, a la luz de la coyuntura nacional y latinoamericana, y sobre la base de lo que usted y su equipo han propuesto en su Plan Nacional de Innovación y Desarrollo (PLANID). 


No está demás recordarle brevemente que nuestra América hispana arde en violencia y caos. Las izquierdas han recuperado posiciones y la buena derecha, es decir, la que propone reformas de fondo, completas y congruentes a favor del Capitalismo, continúa ausente; si al caso algunas (Brasil), intentan reformas sensatas, pero no suficientes hacia el gobierno limitado, los mercados libres y propiedad privada, los tres principios que a Nosotros nos distinguen. Siendo así, las economías se han estancado, el éxodo de seres humanos se cuenta hoy por millones, la destrucción y la violencia es sistemática y planificada, y la decadencia cultural es cada vez más atroz en perjuicio de la vida, el matrimonio y la familia. En este orden [o desorden] de cosas, la pregunta fundamental que invitamos hacerse personalmente y en equipo es: ¿hacia dónde llevará su gobierno a Guatemala?


Su Plan marca cierta pauta, pero lamentablemente advertimos en él contradicciones de orden político, económico y social, lo cual hará de su gestión otro revés importante en Guatemala y América Latina. Nos convertirá a la postre en otro Chile o Bolivia y Dios no lo quiera, en otra Venezuela, Nicaragua o Cuba. 


Por ejemplo, su PLANID postula una “economía de libre mercado con justicia social” y “un Estado para corregir los fallos” [del mercado]. Creemos que a este postulado subyace una tremenda confusión: el mercado libre implica Justicia (no social), pues de manera intrínseca la Justicia es social o simplemente no es Justicia. Este término ha sido acuñado por las izquierdas para penetrar el socialismo en nuestros sistemas de gobierno y economía. El mercado libre no tiene fallos per se, sí los tienen las personas, pero eso es subjetivo. En cuanto los gobiernos intentan corregir lo que a los ojos de funcionarios son “fallos del mercado” el Estado falla terriblemente y eso sí es objetivo. Lo único que el Estado debe hacer es ejercer su función natural de coerción en cuanto a seguridad, justicia y obras públicas, nada más. 


¿Será posible que su gestión ejecutiva se limite a estas tres únicas funciones Presidente? 

Por ejemplo, en su PLANID postula la idea de “proteger a la familia” y bajo esa consigna planea “promover leyes…” y propiciar reformas en materias de educación, “derecho” a la salud, vivienda, mujer y pueblos indígenas. Presidente Giammattei, si quiere realmente proteger a la familia, lo que necesitamos las familias, no es más leyes, sino menos. Necesitamos derogar todas las leyes malas a fin de recuperar nuestras atribuciones, poderes y recursos que el Estado nos ha usurpado por siglos. No necesitamos al Estado en esas nuestras esferas, ni mucho menos otorgar privilegios por género o raza.  


¿Será posible que durante su gestión abogue ante el Congreso por una fuerte “derogación de leyes malas” Presidente?


La derecha verdadera no es “progresista”. La derecha verdadera apuesta por el Capitalismo liberal. Nosotros le promovemos como Capitalismo para todos, y lo distinguimos claramente del mercantilismo y del neoliberalismo, dos corrientes que suelen confundirse con Capitalismo. La derecha verdadera no hace concesiones a sus principios clásicos e históricos de Gobierno limitado, mercados libres y propiedad privada, y claro que es “democrática”, pero en el buen sentido: una democracia liberal o representativa es aquella en el cual el voto de la mayoría no sacrifica los derechos individuales a la vida, a la libertad y a la propiedad. Una democracia liberal es aquella en la cual los partidos políticos son instituciones realmente privadas, y eso implica partidos cuya formación, organización, propaganda y financiamiento sean libres y regidos por la “ley de la oferta y la demanda”. Solo la libre competencia produce excelencia. ¿Será posible que durante su gestión abogue por la real y completa privatización de partidos políticos? 


Lamentablemente, creemos que si usted llega a cumplir a cabalidad su PLANID, que es muy probable dado su carácter y determinación, Guatemala irá en franca dirección hacia el desorden, la injusticia y la opresión, precisamente las tres consecuencias derivadas de aplicar políticas públicas de Izquierda con una pizca de Derecha mala, por incompleta, incongruente y no radical. 


Nosotros queremos ayudar y prevenirle. A distancia y sin ninguna garantía de éxito, pues lo que nosotros proponemos es cambiar el Sistema, desde la raíz y ello supone ciertas difíciles condiciones: a) una opinión pública favorable, b) una mayoría parlamentaria inclinada hacia el proyecto de transitar hacia el Capitalismo liberal y, c) recursos económicos para una poderosa propaganda a favor del tal sistema de gobierno y economía. Ninguna de las tres condiciones existe, pero durante su gestión en algo de ello podemos avanzar. Si gusta una reunión, favor comuníquese con nosotros. ¡Será un honor conversar con usted sobre cómo, en serio, convertir a Guatemala en una potencia mundial! 


Guatemala, 09 de enero de 2020