En mis últimos artículos he lanzado una invitación muy puntual, la de apoyar un movimiento cuyo propósito es proponer a los guatemaltecos la más conveniente salida al endémico desastre nacional. En esta y mis siguientes 2 columnas de opinión intentaré diseccionar la propuesta, haciendo énfasis en sus efectos positivos.

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El movimiento plantea 5 Reformas, una política, una económica y tres reformas sociales. Las cinco son complementarias y deben aplicarse en simultáneo para observar sus efectos positivos. La Reforma Política consiste en poner al gobierno en su lugar, en devolverlo a sus funciones propias. Esta reforma tiene como supuesto fundamental la soberanía de las esferas, una tesis planteada originalmente por Abraham Kuyper, teólogo neo-calvinista y ex-primer ministro holandés a inicios del siglo XX,  en la cual plantea una jerarquía vertical en este sentido: primero Dios, por debajo el Individuo y por debajo de ambos, en el siguiente orden: primero la familia, segundo la economía, tercero la educación, cuarto la religión y por último el gobierno.

En ese orden y no en otro. Cada una de las esferas con sus instituciones propias: la de la familia, el matrimonio; la de la economía, la empresa; la de la educación, la escuela; la de la religión, la iglesia y la del gobierno, sus instituciones en términos de seguridad y defensa, principalmente. La idea central detrás de este planteamiento sociológico es una estricta separación de esferas; originalmente entre Iglesia y Estado, pero también entre lo público y lo privado.

El individuo es primero y la familia después. Es en la familia donde el individuo vive su primera experiencia de economía, de educación, de fe y de gobierno. De ahí lo aprende y por tanto el Estado no debe intervenir en esos ámbitos. Lamentablemente, hoy lo hace: planifica y regula la actividad económica, establece qué debemos aprender y cómo, define qué es bueno y qué es malo moralmente y hasta define cómo los padres deben ejercer su autoridad.

La Reforma Política consiste entonces en la separación de las esferas, o aplicación del principio de gobierno limitado. Y ello implica inevitablemente una reforma del Estado, en sus tres poderes, de los gobiernos en sus diferentes niveles, de las elecciones y de los partidos políticos. En esencia la reforma debe tender a limitar los poderes, atribuciones y presupuesto del gobierno, específicamente para sus funciones propias. No funciones principales, ni  más importantes, sino las funciones que por naturaleza le corresponden: justicia primero, seguridad de verdad y algunas obras de infraestructura física de calidad.

En el ejecutivo, la posibilidad de revocatoria del mandato presidencial y el establecimiento de un orden de auténtico federalismo, es decir, de autonomía (en poderes, atribuciones y presupuesto) de los departamentos y municipios, son fundamentales; en el legislativo, la separación del derecho privado del derecho público mediante cámaras (senadores y diputados). Y en el organismo judicial, cual piedra angular, corresponde establecer la independencia financiera, aprobando su presupuesto la Corte Suprema de Justicia (CSJ) e integrándolo así al Presupuesto General del Estado; los magistrados de la Corte de Constitucionalidad y de la CSJ deben ser vitalicios, electos por el senado y por sorteo. En términos de elecciones y partidos, básicamente poner a los partidos a competir y eliminarse el financiamiento público. Ello generará competencia y la oferta mejorará según la demanda.  

En virtud de todo lo anterior, la Reforma 1 o Política propone crear el impuesto de las 3Us: único (uno solo), universal (para todos igual) y uniforme (tasa fija). Cualquier otro impuesto que sea creado para otro fin que no sea el de cumplir con las responsabilidades propias del gobierno es, por principio, inmoral y antieconómico.  

¡En arcas abiertas hasta el más justo peca! Y por eso considero que la Reforma 1 o Política conviene a todos, especialmente a los políticos-sensatos. Y si consideras que no los hay y te atribuyes honestamente semejante virtud, no hay otro camino, participa www.familia.gt


Jorge David Chapas es guatemalteco, empresario, académico y político liberal clásico conservador. @JDChapas