Recientemente, el 6 de Agosto de 2019, y sin mayor propaganda, fue emitido el Acuerdo Ministerial Número 204-2019 del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN)http://www.marn.gob.gt, el cual actualiza el Listado Taxativo de Proyectos, Obras, Industrias o Actividades. No hace falta leerlo completo para confirmar que el Estatismo continúa su avance en materia ambiental: esta vez setecientas sesenta y dos (762) actividades económicas son reguladas ambientalmente en dicho acuerdo.

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Este acuerdo ministerial hace gran daño a la economía, ya que desincentiva la productividad, la generación de empleo, la atracción de inversiones y la generación de ingresos para la gente, principalmente la más pobre. Es otra “ley mala”, en su figura de “acuerdo”, que deberá ser derogada, total y completamente, incluyendo la ley y reglamentos que le soportan, así como la institución que vela por su aplicación.

La conservación del medio ambiente no requiere de estas leyes, reglamentos ni acuerdos ministeriales. El medio ambiente precisa de claros derechos de propiedad, mercados libres y un gobierno limitado, específicamente un órgano de justicia probo, diligente e imparcial que pueda dirimir los conflictos cuando ciertos individuos o empresas no internalicen sus impactos ambientales y los carguen a terceros. Por ejemplo, si alguien quiere construir una presa en un río, porque ha oteado la oportunidad de vender el vital líquido aguas abajo en la cuenca, y al hacerlo impide el paso de peces que son parte de la dieta de algunas familias, estas deberán primero intentar dirimir el conflicto directamente con la parte que afecta su interés; de no lograr identificar al causante del daño o no lograr un acuerdo que beneficie a ambas partes, deberá acudir a un juzgado local o de primer instancia a establecer una demanda. El juez deberá solicitar un peritaje técnico al órgano de investigación, para lo cual éste deberá contar con recursos logísticos y personal especializado. El perito deberá traer pruebas fidedignas del daño causado y sobre ellas el juez deberá dictar una sentencia: ya sea la de obligar una solución tecnológica, ya sea la de un pago o reparación económico. En cualquier caso, el juez deberá buscar una solución que repare el daño, y que produzca condiciones de paz entre las partes.

De esta manera se sientan precedentes para casos futuros y la norma queda escrita en los casos judiciales, tal y como es en el derecho anglosajón. Se recurre al poder judicial, una vez ocurrido el daño, y no al poder ejecutivo en supuesto carácter preventivo. Este último es el método estatista;produce un intervencionismo estatal innecesario, pues la solución solo en caso extremo requiere del uso de la fuerza. Además, engendra la corrupción y la insana cultura del cumpli-miento, pues quien intenta cumplir este tipo de normas indefectiblemente lo hace más por salir del trámite que por internalizar genuinamente sus impactos ambientales. Y sin contar con que el cumpli-miento de estas normas implica tiempo y costos altísimos aún para quienes pueden pagarlo. ¿Y quienes no pueden? Sencillamente no las cumplen, las evaden e igual deterioran el medio ambiente. ¡De ahí que la condición de pobreza es inherentemente contaminante!

Es impostergable derogar este tipo de acuerdos y leyes malas. Ello nos permitirá transitar de una cultura de cumpli-miento a una cultura de Libertad con responsabilidad. Derogar estas leyes es urgente para provocar condiciones que generación de Riqueza. No se puede, sin embargo, derogar solo las leyes en materia ambiental, se requiere derogar Todas las leyes malas, siendo estas aquellas que le otorgan a los gobiernos (municipal, departamental y nacional) un poder discrecional para interferir en las esferas privadas (agricultura, ganadería, alimentación, medio ambiente, trabajo, salarios y comercio, educación, atención médica, jubilaciones y pensiones, arte, cultura y deporte, etc. etc.) de los ciudadanos. Y necesitamos derogarlas de súbito, ya que el “gradualismo” ha probado ser inútil y contraproducente.


Urge una Constitución de principios liberales clásicos, rehabilitar los antiguos Códigos y volver a las leyes justas, generales, abstractas y sencillas. De esta manera provocaremos no solo la conservación del medio ambiente, sino también algo aún mejor y más necesario: mejores condiciones de vida para Todos los ciudadanos.

Si estás de acuerdo en la necesidad de #Derogar las #LeyesMalas, búscanos a los de las Cinco Reformas. ¡Con gusto te diremos cómo pasar de la opinión a la acción!

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Jorge David Chapas es político, empresario y académico liberal clásico - @JDChapas – jchapas@familia.gt