Cuando hablamos de nuestro proyecto político, los liberales clásicos nos encontramos con esta pregunta frecuentemente.  A los menos cultos de nosotros nos produce mucha incomodidad pues la respuesta honesta y franca es "en ninguno" (y no deja de provocar cierta risita burlona, en algunos casos).

Un argumento útil de salida al intríngulis ha sido responder con otra pregunta: y en qué país ha dado buenos resultados el socialismo?  Arriesgandonos a respuestas de "erudito" que puedan dejarnos fuera del debate.

Ya en mi artículo anterior cité cómo la vida de muchos de nosotros que hemos abrazado los principios  del gobierno de Dios de manera individual, familiar y/o laboral, ha sido ordenada y apaciguada -para quienes alguna vez vivimos "la vida loca"- o sostenida en quietud, alegría y prosperidad para quienes nunca se desordenaron (si es que los hay...).

En Isaías 8:6a encontré recientemente el siguiente párrafo:  "Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente..."

Mi biblia de estudio (una Harper/Caribe, Versión Reina Valera de 1960) anota al pie de página: "Ya que Judá ha rechazado a Siloé, símbolo del gobierno divino, será abatido por el rey de Asiria, de más allá del Eufrates (en alusión al verso 7).

Mi diálogo interno me lleva a pensar que el gobierno divino es "aguas que corren mansamente"; y lo es para personas, familias, empresas o naciones -.  Cualquier conglomerado que decida regirse por ese gobierno (aún si no lo hace pensando en Dios como su creador)-.

¡Entonces encuentro una respuesta a la incómoda pregunta!

Todos admiramos a alguna persona, familia o institución que emana alegría, orden y prosperidad.  Al acercarnos a ver de dónde viene todo esto, es fácil encontrar principios de orden, justicia y paz que vienen del gobierno divino.

Aún si las personas no saben que sus principios de vida radican allí (quizá porque solo lo vieron modelado en sus padres, mas nunca impuesto como dogma), el tipo de gobierno que Dios prescribe en su palabra para las personas, familias y empresas trae esos resultados.

De esta cuenta, es fácil pensar que sucedería lo mismo con una nación que decide regirse por esos principios!

¿Cuales son?

Gobierno limitado a sus funciones de seguridad, justicia y las obras públicas necesarias para el buen funcionamiento de la sociedad; 

Mercados libres de regulaciones perversas (vg. pesos falsos en la moneda, leyes que privilegian a unos sobre otros -leyes malas-) y 

Propiedad privada protegida por un sistema de justicia sólido.


No existe en la actualidad un país donde rijan los principios del liberalismo clásico (solo en la historia); pero existen personas, familias y/o empresas que los han abrazado, con los naturales frutos de alegría, paz y justicia.

Si ya probamos tanto del sistema perverso que hoy nos rige, Qué perdemos con cambiar de rumbo?