En este inicio de año y a las puertas de un nuevo gobierno, permítasenos un llamado a la reflexión crítica y una invitación a la acción política. Utilizaremos para ello una analogía que nos parece muy ilustrativa:

El Titanic es el Sistema (político y económico),
y el Titanic guatemalteco se está hundiendo; las averías son irreparables, no sirve de nada cambiarse de camarote, hay pocos chalecos y algunos están agujereados. Los botes salvavidas no alcanzan y huir no es una alternativa pues las aguas afuera son gélidas. De manera tal que lo que resta es esperar el Carpathia y no oír el sonido de los músicos porque estos nos distraen de un hundimiento “en progreso”:

¡Todos nosotros nos hundimos con el sistema, un sistema claramente estatista!

Por favor, que nadie se ofenda ni tome estas palabras a título personal; pero el hecho es que lamentablemente, no se acierta siquiera a ver el problema. Y es porque en Guatemala, las clases medias y altas, con pocas excepciones, no saben nada del sistema estatista, del “Gobierno Enorme” (Big Government) salido de sus funciones y límites, ni de todos los daños políticos, económicos y sociales que acarrea como consecuencia; sin embargo, creen saberlo todo acerca de los males del país.

Por eso muchos creen que el problema de fondo es “la corrupción”; algunos otros aseguran que es la cooptación de cortes y jueces elegidos por las “Comisiones de Postulación”, otros creen que la raíz del mal es la elección de diputados por lista; muchos satanizan a los partidos políticos, o a la democracia, y otros a la mentalidad “excesivamente ambiciosa” de los empresarios. Lamentablemente, no le aciertan siquiera a ver el problema. No saben, nada, pero creen que saben.

En América Latina vamos mal porque tenemos unas clases medias y elencos dirigentes demasiado ignorantes (como siempre, salvo honrosas excepciones); pero sin embargo imbuidas de un concepto demasiado elevado de sí mismas y de sus propias capacidades, y de su superioridad social en base a su paso por la universidad, pero sin conciencia alguna de sus limitaciones. Creen saberlo todo, o casi. Por eso son estatistas, por creerse capacitadas para dirigirnos la vida a todo el resto de la sociedad; Hayek llamó “ingeniería social” a esta desmedida ambición, tan contraria a la humildad cristiana. Y por eso no quieren involucrarse en política, aunque vean que el sistema se hunde, porque creen saber cómo escapar individualmente; de ahí que piensan “a mí no me va a afectar”.

Algunos, desde la academia, dicen: hay que transitar al sistema de libre empresa, pero no nos dicen cómo. O recomiendan “pañitos calientes” para heridas muy profundas. Por ejemplo, buscan “consensos” entre las diferentes visiones del espectro político cuando lo que se requiere es el “disenso”, pues en ese espectro político todas las visiones son iguales, todas tienden a la izquierda y en el mejor de los casos a una derecha incompleta e incongruente. Muchos apoyan soluciones fallidas como la de “promover el emprendimiento” y en el mejor de los casos promueven el “gradualismo” y las “agendas monotemáticas”. Celebramos ser políticamente incorrectos: están muy equivocados. Sobre todo si piensan: “a mí no me va a afectar”. Nos va a afectar negativamente a todos, tarde o temprano; de una forma u otra, y gravemente. Miren lo que está sucediendo en países latinoamericanos como Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Argentina o Chile. ¿Guatemala es acaso una excepción a la regla?

¡Debemos apresurar la llegada del Carpathia y transbordar sin temor! Pero, ¿qué es el Carpathia?

Es el medio a través del cual podemos salvarnos. El “cómo” transitar al único sistema capaz de generar condiciones de orden, justicia y libertades. Ese único sistema se llama Capitalismo liberal, el que es para todos. Y como somos implacablemente realistas, reconocemos que el problema es profundo, que data de siglos y que la solución por tanto es muy difícil, pero posible. Y debe ser completa, radical y congruente, sin gradualismos y mediante partidos políticos.

Por eso nosotros nos hemos dado a la tarea de fundar uno, de derecha liberal y conservador. Uno del tipo fusionista, en el cual converja el conservadurismo moral y el liberalismo económico, tal y como lo hicieron los exitosos políticos Thatcher y Reagan. El nuestro adhiere a la doctrina del Liberalismo clásico y a sus tres Principios: gobiernos limitados, mercados libres y propiedad privada. Disponemos de un Proyecto político: La Gran Devolución, el cual implica la derogación de las leyes malas; de un Programa: las 5 Reformas, que incluye una reforma política, una en economía y finanzas, y tres reformas sociales; y un Plan, La Salida, que marca 8 pasos para alcanzar nuestra meta. En otras palabras: ¡Nosotros somos el Carpathia estimados líderes de las élites de Guatemala!

Pero no podremos salvarnos si cada quien no pone de su parte. Cada cual desde su ámbito de acción y sin perder su identidad, pero con determinación, perseverancia y coraje en una misma dirección:

Cristianos, estudien el sistema de gobierno que La Biblia prescribe: el gobierno limitado, y en consecuencia los mercados libres y la propiedad privada. Y sean “sal y luz” de nuestra Guatemala.

Empresarios, rechacen el mercantilismo, no teman a la libre competencia ni al apoyo económico de la causa del Capitalismo para todos.

Militares, no confundan el “Estado” con la “Nación”. Muchos de ustedes son nacionalistas, pero estatistas. A los buenos militares les debemos mucho, ahora necesitamos de su Valentía para encarar la transición.

Académicos, les recordamos que su compromiso es con la Verdad, es decir con la realidad. Sean honestos y enseñen a la gente los hechos, los cuales evidencian que, históricamente, el único sistema que funciona para crear paz y prosperidad es el Capitalismo liberal.

Medios de comunicación, les recordamos que su compromiso es con la Información veraz. Sean honestos, no desinformen y no ignoren iniciativas nobles como la nuestra.

Los hombres y mujeres valientes no huyen de sus problemas, corren hacia ellos. Nosotros, guatemaltecos de bien, lo estamos intentando, pero necesitamos de ustedes para fundar el partido, protagonizar en la palestra política y transbordar al Carpathia. ¡Esta carta ha intentado inspirarles esa misión!


                                                            Jorge David Chapas                                                                  Consejo Ejecutivo Nacional
                                                      Secretario generalPartido                         Partido FAMilia (en formación)




Guatemala, 09 de enero de 2020