En ésta época el ambiente se llena de calor humano y alegría; de fuertes emociones y reuniones de familia y amigos.

¿Qué celebramos?

Quienes creemos en Dios y en su misericordia de hacerse humano por amor a nosotros, celebramos eso: el nacimiento de Dios hecho hombre para habitar entre nosotros y redimirnos. Celebramos que Dios nos entiende, pues caminó entre nosotros y vimos su Gloria;  Celebramos que el Reino de Dios se acercó a nosotros.

Se acercó para darnos vida a quienes le recibimos; pero también para mostrarnos el camino de vuelta a Dios y su plan para la humanidad, en todos los ámbitos en que nos desempeñamos.

Uno de esos ámbitos es el gobierno; la política (la ciencia de gobernar).  Y es a eso a lo que cada uno de nosotros, los miembros del Partido en Formación Familia, estamos llamados.

Dado que el nuestro no es un movimiento confesional, reconocemos que hay un gran valor en cada persona, independiente de su credo y manera de manifestarlo.  Pero sabemos también que, cualquier persona con sentido común reconoce en el orden, la justicia y la libertad los valores indispensables para vivir en paz y ser felices.

Y eso es precisamente lo que Cristo vino a enseñar para las naciones:  gobiernos limitados que velen por la justicia, seguridad y el buen desempeño de las personas en libertad.  Ese es el reino de los cielos del que empezó a hablar después de que Juan el Bautista le bautizara.

El mensaje de Jesús, aún si a él le vemos solo como personaje histórico, es un mensaje liberador.  Liberador de personas, familias y naciones.

Nosotros, los Liberales Clásicos, adherimos a su pensamiento y lo reconocemos como el único camino para que nuestro país y sus valiosos habitantes disfrutemos de Justicia, paz y alegría.  Ese es nuestro deseo en estas fechas y siempre; es nuestro qué hacer diario: llevar a Guatemala a ser potencia mundial, a través de establecer en ella el tipo de gobierno que Dios prescribe para las naciones.

¡Felíz Navidad, Guatemala querida!