Mensaje a los matrimonios de Equipos de Nuestra Señora (ENS), 5 de Junio de 2019. 


Estimados equipistas, 


Buenas noches. Primero que nada, ruego una oración para que el Espíritu Santo se haga presente a través de mí, y para que ustedes abran sus mentes y sus corazones a lo que escucharán.  


Es un honor dirigirme a ustedes esta noche, una audiencia muy especial para mí, puesto que desde hace más de 12 años pertenezco al movimiento. 


Cuando propuse a nuestro amigo Mario Ríos y al equipo de Formación desarrollar este tema en una Jornada de Formación lo hice pensando justamente en estos momentos de incertidumbre, de confusión y de ansiedad colectiva. Lo hice pensando en la necesidad que tenemos los católicos, y específicamente los matrimonios católicos, de informarnos mejor, de desaprender y aprender, pero sobre todo de advertir el verdadero problema que considero padece nuestra Guatemala en el ámbito político, económico y social. Y a la vez lanzar una propuesta de solución, si bien no al detalle, en la cual deberíamos participar como cristianos católicos y desde luego como matrimonios, pues al final del día, como dice un brillante politólogo argentino: los cristianos somos la reserva moral de nuestros países. 


Así pues, espero poder ofrecerles algunos elementos de juicio para la decisión tan importante que se avecina el próximo 16 de junio (y muy probablemente para el 11 de agosto). Pero anhelo algo más: que salgan de este recinto motivados por aprender más, con esperanza y con entusiasmo por participar de un cambio que requiere mucha valentía y determinación. Empecemos…


“Ser sal y luz del mundo” (Mt. 5, 13-16)


¿Se han preguntado ustedes por qué en Guatemala habiendo alrededor del 85% de ciudadanos bajo una denominación de credo “cristiano” es un país con altísima tasa de homicidios: 22 por cada 100 mil habitantes (dato del primer trimestre 2019). ¿Se pueden imaginar por qué en un país como el nuestro mueren violentamente 9 personas o más al día? ¿Se han preguntado por qué la pobreza y la miseria impacta a más del 50% de los guatemaltecos? ¿Y por qué los altos niveles de corrupción? 


Contribuir a cambiar esa realidad nos incumbe y mucho. Ser sal de la tierra y luz del mundo es una misión que debemos asumir con responsabilidad. Recuerden que la sal en tiempos de Jesús tenía varias aplicaciones; una era la de “salar” propiamente, pero también servía para preservar los alimentos y como medio de pago en los intercambios. Los católicos estamos llamados a tener un impacto en la realidad en la que vivimos, no solo en cuanto a la comunidad eclesiástica (iglesia) sino también en la vida política y económica del país. Debemos salar, dar sabor a esta realidad nacional insípida, llena de amarguras y sin sabores. Debemos procurar ser luz donde hay oscuridad, siendo sabios, pero también inteligentes. Prudentes pero también determinados. Respetuosos, pero siempre claros, sinceros y directos. Yo creo que estas actitudes son propias de un buen católico, y aún mejor: de un católico completo. 





Política Vs. "politiquería”


Es necesario distinguir “Política” de “politiquería” porque es común que confundamos los términos. La Política con “P” mayúscula es la actividad y la ciencia que trata sobre Gobierno, específicamente sobre Sistemas de gobierno y economía; “la política es una forma importante de caridad” resaltó Benedicto XVI en 2010.  


La politiquería son los chismes, dimes y diretes, anécdotas superficiales y al margen de los asuntos verdaderamente importantes. “Es la mala política, bastarda, mezquina, circunstancial; corrupta, pasajera y cambiante” señalamos nosotros desde el Centro de Liberalismo Clásico.


Las redes sociales hoy nos embisten con este tipo de política, de la mala. Y casi todos los actores de la política doméstica (y latinoamericana) son politiqueros porque saben de todo menos de sistemas de gobierno y economía, y de las disciplinas complementarias a la Política: de derecho natural, de economía austríaca y otras escuelas económicas importantes, de historia basada en los hechos, de filosofía realista, de sociología de las élites, de teología política y reformada, y de psicología cognitiva. Nada saben de esto los politiqueros de turno y en cola. Porque no estudiaron, ni se prepararon. Porque la desidia y los intereses perversos que los mueven son más poderosos que el aprendizaje de estos conocimientos y habilidades. 


Saber reconocer cuándo se trata de Política y cuándo de politiquería es un reto para nosotros los laicos católicos, pues ello nos ayudará a perder el miedo de Participar. Infundir ese miedo era justamente el objetivo, porque lo que buscan es evitar que participen los sensatos y honestos. No obstante, “el camino al infierno está plagado de buenas intenciones”, por eso es necesario Formarse para no pecar de ingenuos.  





¿La biblia enseña sobre Política? 


Sí, y mucho. El politólogo argentino Alberto Mansueti, enseña en su libro Las Leyes Malas que la biblia enseña sobre política desde Génesis 1 hasta Apocalipsis. Mayormente en el Antiguo Testamento, pero también mucho en el Nuevo Testamento. A manera de tarea los invito a escudriñar estos pasajes bíblicos: 


  1. Deuteronomio 17, 15-20. En este Dios prescribe el sistema de gobierno civil (limitado en atribuciones, poderes y recursos). 

  2. I Samuel 8. En este Dios proscribe el sistema de gobierno civil (ilimitado en atribuciones, poderes y recursos). 

  3. Deuteronomio 28. En este Dios anuncia las consecuencias de faltar al Pacto. Cabe destacar que con la mano sobre este pasaje bíblico tomaban juramento antes los políticos estadunidenses. 

  4. Mateo 22, 21. “Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios." Este pasaje es el manifiesto liberal más antiguo probablemente. Jesús preconiza y refiere lo que más adelante se llamaría la teoría política de la Soberanía de las Esferas. Jesús no dice devuélvanle al César “todo” lo que quiera o pida el César, sino únicamente “lo que es del Cesar”. 

  5. Mateo 25, 14-30. La parábola de los talentos. Como bien señala el profesor Mansueti ¿Conoce usted una mejor apología del capitalismo que la Parábola de los Talentos? 


Lo importante de lo que enseña la biblia sobre Política es que prescribe el sistema de gobierno civil Limitado (1) a sus funciones propias de seguridad, justicia y obras públicas. Deriva de tal prescripción el principio de los mercados libres (2) y, en consecuencia, el de propiedad privada (3). Tres principios que posteriormente, tanto en el Catecismo de la Iglesia Católica como en la Doctrina Social de la Iglesia (Capitulo 8), y en innumerables exhortaciones y cartas el magisterio de la Iglesia católica ha confirmado. 


Lamentablemente mucho de esto se desconoce. Y lo que es peor, en varios momentos de la historia de la iglesia se ha objetado y desobedecido. No obstante, el sistema que prescribe la biblia es el Capitalismo liberal o doctrina política de Liberalismo clásico. Claro, así no lo dice, pero sí prescribe sus principios. Y para quien quiera documentarse mejor, con santos y pensadores católicos, les recomiendo los siguientes: Santo Tomas de Aquino, San Agustín de Hipona y Juan de Mariana por mencionar a algunos del pasado lejano; y a Gabriel Zanotti (Argentina), Michael Novak (Estado Unidos), Robert Spaemann (Alemania) por mencionar a algunos contemporáneos. 


En estos momentos los invito a hacer El test político más corto del mundo. Seguir las instrucciones en las páginas 34 y 35 del libro Las Leyes Malas del profesor Alberto Mansueti. 


¿Cuál es el problema de fondo que tiene Guatemala?


El Sistema de gobierno y economía. ¿Y qué es el sistema? Es el conjunto de cientos de miles de leyes malas que usurpan las atribuciones (funciones), poderes (libertades) y recursos (dinero) que corresponden a las esferas privadas de los guatemaltecos. El Estado, y más concretamente el gobierno, interfiere y obstaculiza el desarrollo espontáneo de aquellas esferas, entiéndase: la agricultura, la alimentación, el medio ambiente, la economía en su conjunto, el trabajo y los salarios, la educación, la salud, las jubilaciones y pensiones, el arte, la cultura y el deporte. Toda ellas son propias y naturales de la actividad privada, porque no requieren de la fuerza ni coerción, como sí lo requiere la seguridad, la justicia y la gestión de obras públicas, únicos asuntos propios de los gobiernos. A este sistema se le llama Estatismo, el cual a su vez se impone en dos versiones: el socialismo, que reparte Privilegios sociales y políticos; y el mercantilismo, que reparte Privilegios económicos. 


No se trata solo de cumplir las leyes, como reza uno de los clichés de muchos guatemaltecos. Debemos evaluar primero si esas leyes son justas, generales, abstractas, sencillas y claras. Si lo son cumplámoslas. En Guatemala hay alrededor de 70 mil normas, entre leyes, reglamentos, normas, políticas y estrategias que suponen cumplir los 14 ministerios, las más de 15 secretarías y decenas de fondos, programas, instituciones autónomas y proyectos de cooperación internacional. La mayoría de ellos no respetan la soberanía de las esferas. 


Las leyes malas son justificadas en igual de malas, como por ejemplo: “el mercado debe regularse” o “el estado debe redistribuir la riqueza”. Muchas de estas ideas, por cierto, nos vienen de afuera, a título de Convenios, tratados, protocolos o pactos internacionales. Y desde fuera también nos vienen las plantillas de ley, las cuales en su mayoría aquí solo son aprobadas por diputados deshonestos e ignorantes. Las ideas malas convertidas en malas leyes crean instituciones dañinas, estos incentivos perversos y estos comportamientos irracionales. 


Un ejemplo: el impuesto sobre la renta (ISR) se ampara actualmente en el decreto ley 10-2012, pero fue impulsado originalmente como tal en 1958, a partir de un estudio de Banco Mundial. Fue decretada la primera ley en 1963 durante el gobierno del General Idígoras Fuentes. El objetivo declarado ha sido que “el Estado cuente con los recursos tributarios necesarios para la atención de los problemas sociales que limitan el desarrollo integral del país”.  De esta cuenta en 1998 se crea la SAT, y de ella derivan incentivos perversos tales como la falta de inversión y generación de empleo y comportamientos irracionales como la corrupción, la evasión y la defraudación fiscal. El ISR es un impuesto, primero inmoral, luego una usurpación del producto del trabajo de los guatemaltecos. Ese dinero debe quedar en el bolsillo de los guatemaltecos. ¡Ves como la corrupción es solo un síntoma y no la enfermedad en sí misma!


¿Cómo se cambia el Sistema?


Desde el Congreso, principalmente, derogando las leyes malas y restituyendo las buenas. Los antiguos códigos mercantil, penal y civil. Reformando la Constitución Política de la República y a la vez rescindiendo, parcial o totalmente, todos los pactos, tratados y convenios de los cuales Guatemala es signatario y que usurpan la soberanía nacional, imponiendo regulaciones Estatistas. Ello implica tomar distancia de organismos multilaterales y supranacionales y a la vez la aplicación de una serie de reformas auténticamente liberales, radicales, congruentes y completas que permitan transitar hacia el sistema de gobierno bíblico o liberal clásico, al cual podemos llamarle también Capitalismo liberal o Capitalismo para Todos. 


Dicho esto, procede responder la pregunta: 


¿Por quién voto en estas elecciones? 


Si hemos comprendido el problema de fondo es muy probable que la respuesta venga por añadidura. ¿Algún candidato a la presidencia ofrece cambiar el Sistema? ¿Algún candidato al Congreso ofrece derogar las leyes malas? ¿Algún candidato ofrece tomar distancia de los organismos supranacionales que imponen agendas estatistas? ¿Algún candidato reconoce y por tanto ofrece promover una reforma constitucional dirigida al cambio de sistema? ¿Algún candidato ofrece devolver las atribuciones, poderes y recursos que les corresponden a los guatemaltecos y sus familias? ¿Existe algún candidato que ofrezca eliminar todos los privilegios, tanto sociales como económicos? ¿Existe algún candidato o partido político sólido y transparente en su doctrina, con el capital político suficiente para un cambio de esta naturaleza y envergadura? Por último: ¿Existe una opinión pública favorable a estos cambios radicales y necesarios?


La iglesia nos llama al Voto Consciente, y por consciente debemos entender moralmente válido, racional y congruente. ¿Qué haré yo? 


A manera de conclusión 


Estimados equipistas, laicos cristianos católicos, nosotros somos la reserva moral de Guatemala. Debemos abandonar la comodidad, la indiferencia y el temor. Debemos atrevernos a participar de un proyecto que postule estos Principios bíblicos, pero también un Proyecto, un Programa y un Plan. Debemos empezar a desaprender estatismo y aprender liberalismo clásico, la doctrina política que prescribe Dios en la Biblia. 


Ser sal de la tierra y luz del mundo es un imperativo moral y debemos intentarlo. ¿Si no es ahora cuándo…si no somos nosotros quién? 


En Jueces 9, 8-15 leemos cómo la zarza ocupa el lugar que el olivo, la higuera y la vid no quisieron ocupar por temor o ignorancia. Platón después lo parafraseó de esta manera: “El precio de desentenderse de la política, es ser gobernado por los peores hombres”.


Gracias por su atención. Ha sido un gusto compartir con ustedes. 



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Jorge David Chapas es guatemalteco, empresario, académico y político liberal clásico conservador. @JDChapas