Por décadas, los creyentes en Guatemala hemos rogado que cambien las condiciones que provocan tanta pobreza, violencia y dolor en nuestro país. 

Todos queremos lo mismo:  ¡Que Dios bendiga a Guatemala!  Que nos bendiga a cada uno, pues yo soy Guatemala, tú eres Guatemala.  En lo personal, muchos hemos implementado cambios que van contracultura y decidido vivir de acuerdo a lo que aprendemos en nuestras iglesias que es lo que conduce a una vida de bendición, paz y prosperidad integral y hemos visto los frutos. 

Sin embargo no vemos que Dios bendiga a Guatemala como nación;  no vemos que cese todo lo que reconocemos como dañino y perverso y no podemos dejar de preguntarnos ¿Por qué?. 

Encontré la respuesta en la misma cita bíblica que nos genera la esperanza de que Dios oiga desde los cielos y sane nuestra tierra: "Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos y perdonaré sus pecados  y sanaré su tierra" (2 Crónicas 7:14). 

Nos hemos humillado al punto de orar.  Algunos hemos ido mas lejos, a buscar su rostro a través de estudiar La Biblia y conocer cual es su voluntad manifestada allí;  hemos implementado cambios en nuestro entorno cercano y nos hemos convertido de malos caminos en las áreas personales, quizá hasta las familiares y nuestras maneras de trabajar, honrando a Dios en todo eso.  Agradecemos la misericordia de Dios al dejarnos ver los frutos de obedecerle. 

Pero, de la misma manera que los cambios personales inciden en nuestra vida personal y los familiares en nuestra familia, son necesarios los cambios nacionales para ver que Dios bendiga a Guatemala como nación. 

Y cómo se hace esto? La Real Academia Española nos da la siguiente definición: nación. (Del lat. natĭo, -ōnis). 1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.   

De acuerdo a esto, yo Guatemala y tú Guatemala necesitamos regirnos por un gobierno diferente al que hemos tenido siempre, para ver frutos diferentes. 

Pero ¿Cómo se hace esto? 

Guatemala está regida por leyes que nos trazan malos caminos, de los que es necesario volvernos si queremos tener resultados de bendición.  Volvernos de nuestros malos caminos es la condición de la cita bíblica en mención, para que Dios oiga desde los cielos, perdone nuestros pecados y sane nuestra tierra. 

Para que Guatemala como nación se vuelva de sus malos caminos es necesario que se rija por leyes que nos marquen un camino diferente como nación.  Por ejemplo, eliminar las que  privilegian a unos sobre otros (¡y de estas hay miles!).  Y para lograrlo es necesario que, quienes ya hemos disfrutado de la bendición de Dios al apegarnos a su ley en lo personal, familiar, comercial, laboral y demás, tracemos esa ruta para nuestra Guatemala a través de un partido político que nos de acceso a implementar esos cambios (en el ámbito de gobierno;  Organismos Ejecutivo, Legislativo y Judicial). 

¡Es imperativo que hagamos política de la buena! 

El Partido Político en formación Familia es una respuesta a la parte de 2 Crónicas 7:14 que se ha practicado por mucho tiempo (humillarnos, orar, buscar el rostro de Dios -a ver qué cara pone y reaccionar a esto-).   

Nos proponemos llegar a donde se hacen las leyes y deshacer las que marcan a nuestro país caminos diferentes a los que conducen a esa bendición que se anhela y promover las que nos harán volvernos de nuestros malos caminos como nación. 

Esto te necesita a ti, Guatemala y a mí, Guatemala. 

¡Vamos!  ¡Completemos el requerimiento para que Dios oiga desde los cielos! Si ya formas parte de nuestro movimiento, activa más! Si aún no estás con nosotros, acércate! Y si no nos conocías, visita nuestro sitio y ponte en contacto para ser parte de este cambio histórico.