Artículo publicado originalmente en el diario digital República


Permítaseme hoy comentar cuatro problemas ambientales que, debido a los recientes acontecimientos políticos, han pasado desapercibidos, y que necesitan ser expuestos y analizados en rigor a los Principios del liberalismo clásico: 1) el suspenso bajo el cual se haya actualmente el proyecto de extracción minera Fénix, 2) la oposición a la emisión de licencias forestales en el occidente del país, 3) la necesidad de extender el período de contrato de algunas concesiones forestales comunitarias en la Reserva de Biosfera Maya en Petén y, 4) los efectos de la sequía y exceso de lluvias en cultivos agrícolas en algunos departamentos.


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Respecto al problema de índole minero es necesario, primero, repudiar la violencia ocurrida a finales de julio pasado, la cual fuera coronada con la suspensión provisional de la licencia de extracción minera otorgada a la Compañía Guatemalteca de Níquel (CGN). Es lamentable que ciertos hechos, aparentemente fortuitos, se lleven al extremo y no se diriman civilizadamente. Es lamentable la falta de presencia y autoridad estatal en el control de agitadores y desde luego, aún más lamentable que la empresa ahora esté detenida en sus operaciones, dejando sin trabajo, temporal y permanente, directo e indirecto, a muchos guatemaltecos.

Me permito defender una vez más la solución que considero radical y congruente: privatizar el subsuelo. Mientras el propietario del subsuelo sea el Estado, y mientras estemos supeditados a las perversas regulaciones impuestas por entidades supranacionales como la OIT y sus instrumentos socialistas (Convenio 169), la violencia y la anarquía seguirán siendo noticia cotidiana. Sin contar con la lamentable precariedad y pobreza en la cual siguen muchos pobladores de El Estor y áreas aledañas. Solucionar el problema de fondo pues, implica derogar la ley de minería, el artículo constitucional que le da vida (Art. 121) y la adherencia de Guatemala a la OIT y sus perversos convenios. Mientras ello no suceda lo mejor que podemos hacer es presionar a los magistrados a fin de levantar la suspensión de la mina y permitir que siga trabajando. Sentar otro precedente “cierra-minas” complicaría aún más el ya perjudicado escenario económico, político y social que vivimos en Guatemala.

Sobre el asunto de la oposición de la gente a emitir licencias forestales en Quiché, vale la pena poner sobre la mesa el asunto de que, en materia de bosques fuera de áreas protegidas, la propiedad de los árboles es parcial y no total. Nuevamente: cuando una autoridad gubernamental te exige tramitar un permiso o licencia para hacer uso de algo que es “legítimamente” tuyo, la propiedad simplemente no es tuya. Pero, ¿es la propiedad absoluta? Claro que lo es. Mientras tanto se haya obtenido sin violentar la vida, la libertad y la propiedad de terceros, tú tienes el derecho absoluto de hacer con tu propiedad lo que quieras. Que esas acciones no nos parezcan racionales es otro tema. Lo importante de un régimen en el cual vives por Derecho y no por “permiso” es que, generalmente, debes asumir las consecuencias de tus actos.

Pienso que los pobladores de Quiché que se oponen a la emisión de licencias forestales emitidas por el INAB lo hacen por las razones equivocadas. No lo hacen pidiendo que se derogue la Ley Forestal Decreto 101-96, que es lo que realmente debemos hacer, sino que piden al INAB sencillamente ya no emitir licencias. No alcanzan a comprender que mantener en pie dicha institución y el marco legal que le da vida hace que la ilegalidad y los mercados negros de madera emerjan, se mantengan y se incrementen. ¡Es necesario llevar a estos pobladores un mensaje a favor del gobierno limitado, los mercados libres y la propiedad privada!

Sobre la prórroga que necesitan algunas concesiones forestales comunitarias en la Resera de Biósfera Maya de Petén debo insistir: 1) lamentablemente las asociaciones civiles que desde hace años administran estos bosques tropicales no advierten aún con claridad el factor crítico para el relativo éxito del modelo: la propiedad privada. Al menos la “parcial” propiedad puesto que el CONAP, entre otras entidades gubernamentales, les cae con el peso que significa el Decreto 4-89 y bajo el cual no pueden operar con libertad. Esta nota de prensa detalla los múltiples beneficios de las concesiones, pero hace evidente cómo el modelo “relativamente” exitoso no genera desarrollo auténtico. El modelo ciertamente ha conservado los bosques en gran medida, pero ¿y las personas que viven ahí? Lamentablemente aún no tienen viviendas dignas, servicios públicos eficientes y buenas carreteras. Los niños y las personas viven aún en condiciones de extrema pobreza. ¿Por qué las concesiones generan tantos millones de dólares al año y la gente sigue siendo pobre? Algo falla en el modelo y los líderes comunitarios no quieren reconocerlo. Realmente necesitan más que una simple prórroga de contratos de las concesiones. Necesitan, primero, que la élite comunitaria reconozca que el modelo está impregnado de socialismo ambiental y que lo que verdaderamente necesitan es #CapitalismoParaTodos. Solo ese sistema de gobierno y economía permitirá un verdadero cambio en esa aún inhóspita región del país. Claro, ese tipo de Capitalismo llegará solo si se deroga aquel fatídico decreto que da vida al CONAP los convenios internacionales que obstaculizan los mercados libres.


Y sobre el daño que provoca la sequía y exceso de lluvia: siempre es lo mismo, todos los años. Que si llueve mucho…el cambio climático; que si hay sequía…el cambio climático. Y ahí va el gobierno al rescate con estados de calamidad y demás instrumentos populistas (e.g. la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional, SESAN) a intentar paliar el problema, generando corrupción, despilfarro e ineficacia. ¡Eso es el socialismo! (Foto: Prensa Libre).

Sostengo una vez más que el problema no es que llueva menos o más cada año, ni siquiera si el cambio climático es o no influido significativamente por el ser humano. El problema es que las personas no tienen los recursos económicos para hacerse de la tecnología y del conocimiento para adaptarse y sortear esos fenómenos naturales. La sequía podría paliarse con semillas genéticamente mejoradas, ahh pero no: aquí se tienen prohibidas o limitadas esas tecnologías. Se pudiera sortear con riego, ahh pero no: aquí las aguas son un “derecho humano” y no puede venderse ni comprarse libremente en el mercado. El exceso de lluvias podría representar más bien materia prima para quienes “empresarialmente” construyan reservorios y luego vendan agua para riego en la época seca o de lluvia escasa. Además, a este respecto cabe recordar que es responsabilidad de un Gobierno Limitado construir diques y embalses para que el exceso de lluvia encauce de manera correcta en los ríos y estos no se desborden.

¡Todo tiene una respuesta y sobre todo una Solución cuando piensas en clave de #LiberalismoClásico! Si te desafía llevar esta doctrina política a la práctica y no solo quedarte con leer y Compartir este artículo, activa con nosotros en FAMilia.


Jorge David Chapas es político liberal clásico, empresario y académico - jchapas@familia.gt  @JDChapas