• Jorge David Chapas

JACK

Actualizado: feb 4

Una historia que podría ser la tuya si cambiamos el sistema


Jack Oyugi nació en Kenia, África. Siendo el mayor de 14 hijos trabajó junto a su padre en la agricultura. La cosecha les daba lo suficiente para comer, pero muchas veces los vecinos debían ayudarles para salir adelante. Cuando ingresó a la escuela secundaria su padre debió vender la única vaca que les quedaba para pagar la inscripción. “Los vecinos se rieron de él”, cuenta con tristeza.

Esta es la historia de muchos guatemaltecos. Limitados y escasos de dinero para invertir en buena educación para sus hijos, mejorar su casa, curar sus enfermedades, comprar un carro o salir de paseo. La pandemia ha sido la excusa perfecta para limitar aún más nuestras libertades y derechos. Hoy los mercados han sido restringidos en horario, perjudicando principalmente a los pequeños comerciantes y a quienes no pueden comprar en los supermercados de los centros urbanos.


No hay respeto por la vida, la libertad ni la propiedad privada. Crímenes atroces como el de Hillary Arredondo o Domingo Choc quedan impunes, miles de restricciones al libre comercio, salarios mínimos que generan desempleo para millones, miles de fincas invadidas, atención médica estatal que mata y educación pública y semiprivada que embrutece.


Poco o nada queda ya de estos problemas en África. Hoy Jack es un profesional de la biotecnología y empresario. Produce alimento para animales rico en proteína a partir del jacinto de agua, descontaminando, de paso, el Lago Victoria. Su producto se exporta a varios países de África y Asia, y proporciona empleo a 30 personas. En cuanto a su padre, “le construí una casa de siete habitaciones y le compré algunas vacas” cuenta ahora con orgullo. ¿Cuándo transformaremos a Guatemala en un país con oportunidades para todos? ¿Quieres empezar? Conoce más de nuestro proyecto aquí y con tu apoyo hagámoslo realidad, para ti, tu familia y toda Guatemala


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