• Nery Rosales

GUATEMALA SE INUNDA, SE HUNDE O DESMORONA

Si usted continúa allí sentado, esperando que este sistema mejore su vida, ya no pierda más el tiempo y diga #YoMeUno, para que juntos podamos poner orden, justicia y libertad en este país.


Las lluvias que ha traído el invierno han dejado claro que Guatemala experimenta tres fenómenos particulares con la saturación de agua. Se inundan las calles de las principales ciudades o de las cabeceras, se hunde una parte de la red vial correspondiente a caminos, carreteras y puentes, o se desmoronan las laderas que con el tiempo se han convertido en una amenaza para muchas personas en el territorio.

Y no será para menos, los gobiernos que han estado de turno, al desviar los impuestos que pagamos todos los guatemaltecos en actividades politiqueras, clientelares y fuera de las funciones de un gobierno limitado, han hecho que buena parte de Guatemala, al llegar el invierno, el verano, las sequías y hasta el polvo del Sahara, destruyan y consuman lo poco que los guatemaltecos honrados y de bien han construido con su esfuerzo y trabajo.

En primera las calles de las principales ciudades se inundan con las primeras lluvias y con el agua acumulada de los inviernos, y quedan arrasadas cuando una tormenta tropical, depresión tropical o cola de huracán toca nuestro territorio. Y sucede porque los gobiernos municipales, con todas sus cargas, deudas y poco presupuesto que le asigna el gobierno central, carecen de recursos para la limpieza y mantenimiento para la red de alcantarillados. No sin dejar pasar por alto el alto grado de corrupción que existe dentro de algunas municipalidades.

Las montañas se derrumban causando la pérdida de patrimonio, vidas y recursos de los guatemaltecos, que sin poder generar más dinero para comprar una mejor vivienda, se ven obligados a vivir en las laderas y cerca de peligrosas montañas que son una bomba de tiempo lista para deslizarse. Pero no se derrumban por gusto y gana, sino porque en buena parte, la gente pobre no cuenta con recursos para comprar gas propano y no le queda más que deforestar las montañas para contar con leña para cocinar sus alimentos.

Y la crecida de los ríos destruye la red vial, principalmente en el interior del país. Carreteras y puentes pegados literalmente con pegamento de asfalto, debido al mal manejo de fondos y desnutridas construcciones hacen que el agua arrase las carreteras como quien pela una zanahoria y que los puentes se derrumben cual casita de jengibre.

Los hundimientos comienzan a cobrar su cuota, pues en Mixco y en la CA9 Sur, las viejas alcantarillas que datan de hace 40 años y sin mantenimiento adecuado por los últimos 20, hacen que vehículos y personas corran el peligro de irse con la corriente de un fuerte aguacero, y luego provocan cierres de carriles que ocasionan colas de tráfico en las que los ciudadanos, que ya pagaron impuestos al comprar combustibles y en su tarjeta de circulación, pierdan tiempo y más recursos energéticos al mantener sus vehículos encendidos por más tiempo.

Esa es la razón por la que este artículo se titula "Guatemala se inunda, se hunde o desmorona", porque así está el país. El estornudo de un zancudo hace que toda nuestra vida se trastorne por la ineficiente red vial, el mantenimiento de la misma y porque los ciudadanos, a pesar de su esfuerzo diario por trabajar y salir adelante, no los remunera lo suficiente para poder contar con una mejor vivienda, con una ubicación segura y discente.

Pero lo más lamentable no es esto, estimado lector, no. Lo lamentable es que todos pasamos por esta angustia a diario y no hemos decido hacer nada al respecto. Nos quejamos y vociferamos en las redes sociales y con nuestros amigos, criticando y culpando a los alcaldes y autoridades gubernamentales por nuestras desdichas y calamidades, pero en ningún momento criticamos al sistema que por un lado no permite que dichas autoridades puedan realizar bien su trabajo, y por el otro es una camisa de fuerza para la mayoría de ciudadanos que son incapaces de mejorar sus condiciones de vida, a causa del sistema económico y político que hoy por hoy tiene derrumbadas nuestras esperanzas de un mejor sueldo, inundados de impuestos y hundidos en la pobreza, violencia y zozobra.

Cada vez que se encuentre en una cola de más de dos horas debido al cierre de una carretera, piense que está allí encerrado en su vehículo debido al sistema. Cada vez que vea un derrumbe soterrar casas, hacer colapsar laderas, sepultar hombres, mujeres y niños, sepa muy bien que es debido al sistema. Y cuando el agua sucia y con olor nauseabundo se cuele por las puertas y el piso de su vehículo recuerde que es el sistema el que hace que sus pies se llenen de lodo.

Pero no quiero hablarle ni describirle solo los problemas derivados de las lluvias. Quiero más bien, ponerlo al tanto de que existe una solución total a estos problemas, que si bien es cierto llevará un tiempo, con su ayuda nos llevará menos. Es la acción política con un partido liberal clásico, quienes proponemos un gobierno limitado y mercados libres. Un gobierno limitado para que dentro de su función de construcción de obras de infraestructura haga que todos los países de Centroamérica y el mundo se mueran de envidia de nuestras carreteras, anillos periféricos, diques, embalses y puertos. Para que podamos no solo soportar las lluvias del invierno típicos de los países del trópico, sino que cuando un evento meteorológico nos toque, no notemos la diferencia de si es invierno, verano, o si nos atravesó un huracán categoría 5. Que nuestro territorio salga incólume y las vidas y bienes se resguarden o reestablezcan de forma rápida y expedita.

Si usted continúa allí sentado, esperando que este sistema mejore su vida, ya no pierda más el tiempo y diga #YoMeUno para que juntos podamos poner orden, justicia y libertad a este país que tanto lo necesita.

Vamos, muévase a la derecha


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