• Jorge David Chapas

JUSTICIA DE VERDAD

Octavo tiro al arco enemigo: justicia restitutiva y compensatoria





Los que hemos jugado futbol y solemos verlo, sabemos bien que el mejor arbitro es aquel que menos se nota. Es aquel que es imparcial y firme en sus decisiones. ¿Quién podría olvidar al seis veces considerado el mejor árbitro: el italiano Pierluigi Collina?


El poder judicial, sus cortes y los jueces, debe ser ese árbitro. Es el responsable de impartir justicia y de sancionar las faltas a las reglas del juego. Su imparcialidad y autoridad debe ser firme. En Guatemala y América Latina nuestros poderes judiciales carecen de la fuerza, recursos e independencia para realizar su función. Nuestras constituciones apenas les dan recursos (en Guatemala solo el 2% del presupuesto, frente al 5% que se otorga a la USAC). La politiquería ha prostituido el debido proceso, las comisiones de postulación han reemplazado el principio aristocrático de “ascenso de los mejores”, la CC ha usurpado el papel de la “Suprema” y por si ello fuera poco, el tipo de justicia que aplican los jueces es “punitiva” y “reinsercionista”.


La justicia punitiva y reinsercionista se centra en el victimario y no en la víctima. Bajo el amparo de los perversos “derechos humanos” el victimario no es juzgado con prontitud, imparcialidad y firmeza, y la víctima queda en el olvido. Existe otro tipo de justicia estimado lector: la justicia restitutiva y compensatoria. Esta tiene su base en el derecho bíblico. Se centra en la víctima, restaurando o compensando el daño causado, y propiciando así un proceso de perdón y paz verdadera.


Hoy invito a los ciudadanos conservadores a pensar en la necesidad de reformar nuestros sistemas de justicia hacia una de tipo restitutiva y compensatoria. Activar políticamente en esa dirección es urgente. ¡Difunde este artículo y ayúdame a cambiar la conversación nacional! ¡Conoce más aquí!

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