• Jorge David Chapas

¿NUEVA CONSTITUCIÓN? SÍ, PERO… (1)

En los días recientes se ha manifestado la Municipalidad Indígena de Sololá, la Autoridad Indígena del Pueblo Maya Ixil (Quiché) y el Parlamento del Pueblo Xinca (Jalapa, Jutiapa y Santa Rosa) sobre a la crisis política que vive nuestra Guatemala. Este artículo lo escribo para los líderes de estas organizaciones y especialmente para los guatemaltecos sensatos de los pueblos indígenas.

Sus comunicados tienen algo en común: ven la corrupción como el problema de fondo a resolver y como solución, exigen la renuncia del presidente Giammattei y de los diputados del Congreso de la República.


Al respecto permítanme cuestionar respetuosamente su postura: ¿Acaso no se removieron las estructuras corruptas del caso La Línea en las aduanas en 2015? ¿Qué pasó? Al cabo de unos meses aquellas estructuras, cual monstruo de mil cabezas, se había vuelto a reproducir y hoy la corrupción continúa corregida y aumentada. ¿Acaso no se cambió al presidente y al vicepresidente? ¿Acaso no se cambió más de la mitad del Congreso de la República en 2015 y luego en 2019? ¿Qué pasó? ¡Nada, nada ha cambiado hermanos guatemaltecos!


La solución de fondo es cambiar el sistema socialista y oligárquico, el cual se inscribe desde la Constitución, en cientos de convenios internacionales perversos a los cuales ustedes suscriben y en miles de leyes malas que generan los incentivos para la corrupción. Reducir la corrupción será posible solo cuando reduzcamos el gobierno a sus funciones de seguridad, justicia y obras públicas. ¿Implica eso una nueva Constitución? Sí, pero en la dirección opuesta a la que plantean las izquierdas, o sea, hacia la derecha liberal capitalista. De nada sirve cambiar a los corruptos si conservamos el mismo sistema corruptor. ¡Será un honor entablar un diálogo con ustedes. Conoce más de nuestro proyecto aquí y con tu apoyo transformemos a Guatemala.

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